
Hablar de virtuosismo suele recaer en títulos estrafalarios para denotar la capacidad sobrehumana de artistas (bateros en este caso), que despliegan gran parte de su habilidad en hacer solos o shows impecables, destellando en la mayoría de los casos un espectáculo aparte. Se me ocurren nombres variados como: John Bonham, Buddy Rich, Gene Krupa, etc. Todos iconos incuestionables de la batería que en su tiempo llevaron los solos a un nivel supremo e inalcanzable en popularidad hasta el día de hoy.
Pero, por otro lado, el “Groove”, el “feeling”, aspectos trascendentales que ocupan un lugar tan importante como incomprendido para muchos de los bateristas amateurs en la actualidad, se convierte en cierta época una necesidad superior en la composición, de ahí que nacen en los 70’s nombres claves dentro del funk como: Clyde Stublefield o Melvin Parker, en todo caso conviene adentrarse en la discografía de James Brown para advertir a plenitud el sentimiento y sobretodo la métrica y el sincopa característicos del funk, que en cierto modo fundaron nuevos conceptos baterísticos, que hasta el día de hoy son materia de estudio y análisis
Hasta aquí una introducción obligatoria que pretende simplemente dar un panorama general sobre la técnica y los antecedentes, a la hora de entender la importancia de Steve Gadd en el desarrollo musical a lo largo de la historia.
Nacido en Rochester, Nueva York un 9 de Abril de 1945; Steve Gadd empezó tocando la batería con su hermano en un club local, a la edad de 11 años recibía visitas de variados artistas (Dizzie Gillespie por ejemplo). Más tarde estudió música en el Manhattan School y allí en Rochester tocó con Chuck Mangione. Después vendrían tres años de servicio militar donde, a la par de pulir sus habilidades en big bands, recibe una clara influencia marcial en su estilo que perduraría para siempre en la forma de tocar la batería. Rápidamente, después de trasladarse a Nueva York en 1971, alcanzó la cima en el mundo de las sesiones, y es que no hay quien pueda eludir semejante talento, combinando musicalidad con maestría y un Groove contundente que se convierte de inmediato en la firma del maestro.

La versatilidad en su trabajo era sinceramente excepcional. Pudiendo desenvolverse sin ninguna dificultad dentro del Jazz, Fussion, Rock, Funk, etc. Grabó con Aretha Franklin, Stevie Wonder, Barbra Streisand, Paul McCartney, Rickie Lee Jones, Carly Simon, Al Jarreau, James Brown, Joe Cocker, Nancy Wilson, Bob James, Stanley Clarke, Al Dimeola, George Benson, Carla Bley, Chick Corea, Paul Simon, Steely Dan, etc, etc.
Durante los siguientes años, debido a la disminución laboral en el rubro de las sesiones, Steve retorna a Rochester y se sumerge desde entonces al mundo de las giras, siendo muy solicitado, ha participado en las giras de Eric Clapton, James Taylor y Paul Simon. Moviéndose también en el mundo de los clinics y los festivales de percusión alrededor del mundo, participó, por nombrar a algunos, en el Buddy Rich Concert Memorial (homenajeando al más grande aún Buddy Rich junto a Vinnie Colaiuta y un jovencísimo Dave Weckl), en el 25 aniversario de The Drummers Collective, realizado en Nueva york, es en esta oportunidad en la que se reúne con el que había sido el grupo liderizado por él mismo, Steve Gadd and the Gadd Gang.
Es tanta la importancia de Gadd en el mundo de la batería que muchos han reconocido su influencia como maestro tanto en el sonido característico de su “caja”, como en el arte mismo de grabar discos. Basta con oír, en el desarrollo de cualquier canción, un fill de semicorcheas rápido distribuido gradualmente por todo el kit, reconocemos a Steve como influencia o, incluso, podría tratarse del propio Steve Gadd, ya que la cantidad de discos grabados por el supera la sorprendente cifra de 500 discos. Mencionar también que desde el 12 de septiembre de 2005 tendremos que referirnos a él como Doctor Steve Gadd, ya que en esa fecha recibe los honores de Doctor en música por la Berklee College of Music’s, debido a su destacada contribución a la música contemporánea.
Su kit:
El nombre de Steve Gadd fue por muchos años sinónimo del kit Recording Custom. La Yamaha RC9000 llegó a ser el equipo profesional más popular en el mundo durante los años 80. Steve popularizó los pequeños toms de 10” e introdujo los stands tom-tom de suelo. El aprecia todavía los toms de abedúl, pero recientemente ha elegido el bombo de arce. Su equipo Clapton se compone de un bombo 22” x 14” Maple Custom Absolute, aéreos 12” x 8” y 13” x 9”, y timbales de suelo 14” x12” y 16” x 14” Birch Custom Absolute. También utiliza un pequeño tom 10” x 7.5” que le hizo famoso es sus días de estudio. Para los trabajos en directo prefiere su caja de acero signature 14” x 5.5”. Existen otros cinco modelos Steve Gadd signature en la serie.

Discos recomendados:
Chick Corea – The Leprechaun (1975).- Contiene la imprescindible “Nite Sprite”, todo un despliegue de virtuosismo y velocidad, este tema se convierte en todo un reto para cualquier baterista que se plantee la idea de poder sacarla. Corea afirma sobre ella que “a Gadd le tomó tan solo una sola toma realizarla”. Épico de principio a fin, The Leprechaun nos envuelve con sonidos de sintetizadores, novedosos para la época y se vuelve fundamentalmente en material de estudio para cualquier baterista.
Chick Corea – Three Quartets .- El disco que me introdujo profundamente en el Jazz Fussion, Three Quartets, obra fundamental para cualquier amante de la música, es quizás la causa por la que valoro tanto el sonido de Steve en el estudio. Abre con Quartet No1, con dos secciones distintas, no hay canción que me electrifique tanto, es en serio.
Steely Dan – Aja (1977).- considerado como cumbre en la carrera de la banda, cuenta con la canción homónima, ocho minutos que constituyen una pequeña sinfonía dedicada a la mística de Oriente. La canción se desarrolla como un sueño delicado tejido por el saxo de Wayne Shorter, que se transforma paulatinamente en un potente poema épico donde sobresale la magistral batería de Steve Gadd, por supuesto, conjugando funk, rock, samba, todo en un solo tema (ojo a partir del minuto 6:55 y sobre todo a partir del minuto 7:27).
Paul Simon – Still Crazy After All These Years (1975).- Melódico, suave y agradable. Destaca “fifty ways to leave you lover”, tema que arranca con un Groove militar en la batería que perdurará en la historia como un gran inicio que catapulto al tema a los primeros lugares en los rankings de esa época.



